La orden de los franciscanos fue la primera que se dedicó a la conversión de los naturales de América. En 1524 llegaron los primeros 12 religiosos, uno de ellos Fray Toribio de Benavente, y en seguida fundaron cuatro conventos: en México, Texcoco, Tlaxcala y Huejotzingo. En 1531 ya había veinte monasterios, entre ellos los de Cholula y Tepeaca. Al fundarse la Puebla de los Angeles, los religiosos se encargaron probablemente de la administración parroquial, estableciéndose en la segunda fundación según se cree, en el sitio de la actual Concordia, al decir Vetancurt, durante tres años. En Abril de 1534 aún no había en Puebla ni guardián ni vicario. Pero en 1535 comenzaron a construir su convento, para el que entonces la Ciudad les hizo una merced de agua. Un documentos de 1550 contiene varios detalles que comprueban que el monasterio estaba ya en el mismo sitio que después. Se menciona también la enfermería (véase C. Avellanas), que, en el siglo XVII, la aderezó de nuevo el alguacil mayor Miguel Raboso. El tercer obispo de Puebla, el franciscano Fray Martín Sarmiento de Ojacastro (1547-57), se sepultó aquí. La primera iglesia se concluyó por Fray Miguel Navarro, el 14o. provincial de la orden (1567-70). En 1569 había 16 frailes y 3 o 4 novicios. Una descripción de 1585 dice lo siguiente: “Nuestro convento es guardianía y casa de comunidad de la vocación de nuestro Padre S. Francisco; moran en él muchos frailes, porque siempre hay estudio de artes o de gramática: hay también enfermería en aquella casa, y se curan en ella todos los religiosos de los conventos que caen en el obispado de Tlaxcala: los demás se van a curar a S. Francisco de México. El convento está acabado, con su iglesia, dos claustros bajos y otros dos altos, dormitorios y celdas; la huerta es pequeña, se dan en ella muchos espárragos, mucha y buena hortaliza para la cual y para toda la casa tiene una fuente de agua muy buena que se reparte de suerte que hay cuatro o cinco caños.”
La sacristía, que, junto con la antesacristía, está al Sur del templo, exhibe en su pared, que mira al patio interior, la fachada de “1631”. Según los 'Anales', se concluyó la torre en 1672, y en 1673 “se puso pila y se empedró todo”.
De construcciones posteriores habla la lápida que hoy está incrustada en la pared Poniente de la torre del templo y que dice:
SE ENPESO Y SE ACABO ESTE CURATO Y EL GENERAL SIENDO GUARDIAN EL M R FR ALONSO DE LEON LECTOR DE PRIMA DE SAGRADA TEOLOGIA Y CALIFICADOR DE St. OFo. 96
El año de 1696, pues Betancourt dice que el muy reverendo Fray Alonso de León, “lector de teología y calificador del Santo oficio”, fue nombrado provincial de la orden el 24 de noviembre de 1696, añadiendo: “que hoy (1698) felizmente gobierna”. Extraño es el uso de la voz curato, pues entonces ya hacía más de medio siglo que los religiosos habían dejado la administración parroquial. General significa ‘aula’. Prima es una de las siete horas canónicas, que se dice después de laudes. Llámase así porque se canta en la primera hora de la mañana. Calificador del Santo Oficio es un teólogo nombrado por el Tribunal de la Inquisición para censurar los libros y proposiciones. Aunque la Inquisición estaba a cargo de los dominicos, pertenecían los calificadores a cualquier orden, o al clero secular, como por ej. el canónigo Diego victoria Salazar. Jesuitas, Franciscanos y mercedarios con el mismo título se mencionan por Bermúdez de Castro. Letor por 'lector' se usaba lo mismo que rector en vez de 'rector'.
En los 'Anales' se lee: "en 1697 se incendió S. Francisco de Cuetlaxcoapa y pereció mucha gente, día de Sta. Teresa de Jesús." Parece que esta noticia esté relacionada con las construcciones mencionadas en la inscripción.
El actual campanario, con la fachada de cantería y azulejos, fue construido de 1742 a 1767, estrenándose en el mismo año que la nueva fachada del templo de los jesuítas.
Motolinía llama al monasterio el de San Francisco (de la ciudad) de los Angeles. Entre 1615 y 1697, iglesia y convento se dedicaron a la Impresión de las llagas de Ntro. Seráfico Padre S. Francisco. (Véase el grabado pág. 389.)
S. Francisco nació en Asís, ciudad de la provincia de Perusa, Italia, el año de 1182. Juntando 12 compañeros, fundó en 1209 una orden, cuya regla se aprobó por la Santa Sede en 1215. La primera casa de la orden fue la iglesia de Porciúncula o Ntra. Sra. de los Angeles. Allí murió el fundador en 1226, encontrándose impresas las llagas del Salvador en las manos, pies y costado. Los religiosos le llamaron el Serafín Humano o Ntro. Seráfico Padre.
Sobre la puerta principal, grabado en madera, se lee DOMINI DUX LUZ GENTIUM FRANCISCUS P. APOSTOLICUS ("el caudillo del señor, la luz de los pueblos, Francisco, Padre apostólico"). En la cornisa hay los escudos de los franciscanos y de los dominicanos. El primero consiste en
El primero consiste en dos manos cruzadas con una cruz en medio, dentro de un círculo; abajo un cordero acostado. La inscripción que está arriba de la puerta lateral y a la que hoy falta el principio, reza: (A)rma MILICIE NOSTRE (“armas de nuestra milicia”). El escudo de esta portada es posiblemente el de Puebla, aunque se parece más al de Tlaxcala (véase el grabado pág. 322).
Como todos los conventos de hombres, el de S. Francisco se clausuró en 1861. Después de 1867 se instaló en los edificios el Hospital Militar. La portería del convento, que forma un ángulo recto con la fachada de la iglesia (lo propio se nota en los conventos de la Merced, el Carmen, S. Agustín, Sto. Domingo, S. Antonio, S. Juan de Dios y Belén), antes estaba adornada con varios lienzos. Subsiste el portal de la portería, figurado en el plano de 1754, que sirve de entrada al hospital.
En el siglo XVIII, el atrio estaba cercado y tenía dos puertas, al Poniente y al Norte, que correspondían a las de la iglesia. Al lado Sur del atrio había otros dos templos, la Capilla de la Tercera Orden de la Penitencia y la de la Santa Escuela de Cristo. El primero de estos templos, dedicado a la Concepción de Ntra. Señora, se empezó en 1658 y se estrenó en 1660 (según los ‘Anales’, se bendijo en 1662), substituyendo una sala “moderada”. Está orientado de oriente a Poniente. El altar estaba al Poniente, las puertas se hallan en el costado Norte. Es un cañón compuesto de 6 bóvedas, con una cúpula en el centro del crucero. Hacia el Sur siguen, lo mismo que en la iglesia principal, la ante-sacristía y la sacristía. Hoy el edificio parece sumamente obscuro y ya en el siglo pasado se decía que era “de escasa luz”. Subsiste la bóveda subterránea, que antes servía para el entierro de los terceros.
La Orden Tercera de S. Francisco fue fundada en 1221, y se estableció en México el año de 1615. En ella eran admitidos los seculares que se congregaban para seguir la regla franciscana, sin renunciar, por ello, la vida civil. Entre los hermanos figuran varias personas notables, como el rey Luis XI de Francia, llamado San Luis (1226-70) y que fue elegido patrono de la orden, la reina Isabel la Católica en España, y la duquesa de Alburquerque en México. En Puebla la tercera orden “era numerosísima y lucidísima, porque apenas se hallaba persona distinguida de uno y otro sexo que no estuviera inscripta en ella, y los hermanos mayores de esta orden eran siempre de los principales de la Ciudad, ya eclesiásticos o ya seculares”. El templo carece de culto desde 1863. En 1896 servía de caballeriza. Hoy el interior está arruinado.
Entre este templo y la portería estaba la pequeña capilla de la Escuela de Cristo, de bóveda con su crucero, citada ya en 1714. Aún hacia 1860, el superior, llamado padre de obediencia, estaba haciendo algunas mejoras, pero en 1871 ya no existió, pues entonces el coronel Manuel Santibáñez compró “la casa conocida por de Terceros de S. Francisco, situada en el atrio de la iglesia, frente al Norte, y que linda al Oriente con arquería que da entrada a la portería del extinguido convento en la parte baja, y por la parte alta con el Hospital de Sangre que se está construyendo, al Poniente con la capilla llamada de Terceros, y al Sur con huerta, comprendiéndose en la venta la capilla que fue de la Santa Escuela, con exclusión de lo que parece haber sido su sacristía”. El precio fue $2.963.
Santibáñez se señaló en la toma de Puebla, el 2 de abril de 1867, atacando el convento de S. Agustín. Después fue general. Escribió la Reseña Histórica del Ejército de Oriente.
En la parte Norte del patio y contra los muros de la iglesia principal, está la antigua capilla de S. Juan bautista, que hoy, lo mismo que originalmente, comunica con la iglesia principal por una puerta que en tiempos de Veytia (1780) estaba cerrada y cubierta por un retablo. Fue edificada para doctrina y administración parroquial de los indígenas. La primera vez se la menciona en 1585: "los indios que tienen a cargo los frailes (de S. Francisco) son pocos, y esos mexicanos y del obispado de Tlaxcala; se juntan a la doctrina y a recibir los santos sacramentos, en una capilla que está pegada al mismo convento, y hay en él un fraile señalado que tiene cuidado de ellos." Primero, la capilla era de tres bóvedas, después, antes de 1780, le añadieron otro cañón al Poniente, construyendo en donde estaba la pared antigua, dos postes de calicanto y trasladando el altar mayor del testero Norte a la mitad de la pared oriental. Así es que tiene tres naves, cada una de sólo dos bóvedas. (Tal vez se imitó en pequeño la capilla de los indios de Cholula, hoy llamada la Capilla Real.) La puerta principal, que mira al Poniente, está en la nave central, frente al altar. Por esa forma, singular, se escribió a mediados del siglo XIX, que 'la disposición de la capilla de S. Juan no representa sino un local para institución del convento o de beneficio público, y no de templo'. Entonces tenía un capellán, y después de una interrupción por la Leyes de Reforma (1861), volvió a la Tercera Orden, pero quedó sin culto desde 1897.
Acerca de las doctrinas, como se llamaban los curatos a cargo de conventos, sabemos que por bula de 1533 la Santa Sede permitió que los religiosos se encargaran del servicio de parroquias por falta de presbíteros. El concilio de Trento (1545-63) prohibió eso, pero Felipe II (1556-98) obtuvo de nuevo la gracia en 1567. Sin embargo, ya en una real cédula del mismo monarca, dirigida al obispo Diego Romano en 1583, se dice: "Os ruego y encargo que de aquí adelante, habiendo clérigos idóneos y suficientes, los proveáis en los dichos curatos, doctrinas y beneficios, prefiriéndolos a los frailes." El virrey Villa Manrique (1585-90) intercedió en favor de los religiosos. Desde 1601 los doctrineros o religiosos que fungían de cura, habían de ser examinados por los ordinarios (obispos). Pero “los frailes abusaban de su autoridad, haciendo trabajar a los indios como lo testifican los templos suntuosos con viviendas amplias para tres frailes, que estaban encargados, según la ley, de una doctrina, con todos los accesorios. Les cobraban derechos parroquiales y los trataban de sirvientes, sin pagarles salario, los azotaban y los metían en la cárcel”.
El obispo Palafox, en 1640, vino como visitador de la Nueva España, trayendo dos cédulas en que se mandaba resueltamente que se secularizaran todas las doctrinas. Los franciscanos entonces tenían la doctrina o administración parroquial en el Alto y Analco, los agustinos en los barrios de S. Sebastián y Santiago, y los dominicos en los barrios de S. Pablo y Sta. Ana. Los carmelitas, por orden de su general, ya habían renunciado, en 1607, la administración en el barrio del Carmen y los jesuítas habían entregado voluntariamente al obispo Quirós (1627-38) la suya, que comprendía la ribera occidental del río, entre su colegio y el Carmen. Las otras tres órdenes, en 1640, fueron despojadas de sus doctrinas, erigiéndose las tres parroquias de S. Sebastián, Sta. Cruz Y Analco y agregándose la doctrina de los dominicos a la parroquia de S. José. Los templos se entregaron al obispo, quien, en toda su diócesis, puso 36 curas nuevos. En la Ciudad quedó a los franciscanos solamente esta capilla de S. Juan, y a los jesuitas, la de S. Miguel, por estar unidas a los conventos. En 1751, durante el pontificado del obispo Abreu (1743-63), vinieron nuevas reales órdenes para que los religiosos entregasen las demás doctrinas en esta diócesis. El prelado, con auxilio de las reales justicias, quitó 35 cuartos a los dominicos y agustinos, y a los franciscanos el de Atlixco, poniendo curas clérigos, "novedad que hizo eco y fue muy sensible en todo el obispado".
Dichas medidas y otras de los gobiernos posteriores contribuyeron a disminuir el número de los religiosos, como se colige de la siguiente tabla.
La primera columna (1649) da el número de los religiosos que tomaron parte en las festividades de la inauguración de la Catedral; la cifra de los franciscanos comprende también a los descalzos de S. Antonio de la misma orden, faltan los jesuitas que no participaron en la fiesta. En la segunda columna se puso el número de los jesuitas del año de su expulsión (1767). La tercera columna comprende, además de los sacerdotes: corista, legos, donados y novicios.
Insertamos aquí las denominaciones de los superiores de los conventos de cada orden.
1. guardián: franciscanos de S. Francisco y S. Antonio; 2. prior: dominicos, agustinos, carmelitas, los hospitalarios de S. Juan de Dios y de S. Roque; 3.rector: colegios de los jesuítas; 4. comendador: Merced; 5. prepósito: Oratorio S. Felipe Neri; 6. prelado: betlemitas; 7. superior: paulinos.
En 1848 se instaló un panteón en una parte de la huerta de convento, en la esquina de esta C. 12 N. 1000 a la Av. 12 Or. 1000; duró, como los demás, hasta 1880. En 1878 se enterró aquí el padre jesuita Cavalieri. Tenía gavetas, como el del Carmen. En 1896 todavía estuvo intacto, según Carrión, que lo describe. Hoy es terreno sembrado.
Casi todos los conventos y colegios de los religiosos tenían, además de la entrada principal por la portería, situada generalmente junto al templo, otra puerta ubicada en la espalda o en el costado y llamada reglar o falsa. En Puebla conocemos puertas reglares de los siguientes conventos: 1o. Belén (Av. 6 P. 500); 2o. Carmen (C.16 de Septbre. 1700 ); 3o. Compañía (Av. Or. 400); 4o. Merced (Av. 12 P. 500); 5o. S. Agustín (C. 7 S. 300-500); 6o. S. Antonio (Av. 24 P. 100 - Or. 1); 7o. S. Ildefonso (Av. 2 P. 700); 8o. S. Juan de Dios (Av. 18 Or. 1); 9o. S. Luis (Av. 10 P. 1000); 10o. S. Pablo de los Frailes (Av. 20 o 22 P. 900); Sto. Domingo (Av. 8 P. 100). El único convento de monjas que tenía una puerta reglar era el de Sta. Inés (Av. 11 P.300), y ésta es la única que subsiste; además el Colegio de Guadalupe (Av. 2 P. 1100). Puertas Falsas tenían: 1o. la Iglesia Mayor; 2o. el hospital de S. Pedro (Av. 4 Or. 200); 3o. las plazas de los gallos. Relativo a las iglesias se prefiere generalmente el término de puerta del costado.
"La puerta reglar del convento de San Francisco" se menciona como sita en esta C. 12 N. 600-1000 en 1713, 1749 ("Calle que baja de la puerta reglar de S. Francisco para la Barranca de Asqüen"), 1750 y 1816; "la cerca el convento" en 1722.
Las cuadras se titulan Calle de la Puerta Falsa de S. Francisco en 1801, y desde el padrón de 1832 en todos los planos y nomenclaturas. Sólo en el plano de Ordóñez (1849) se lee Calle de la Puerta Falsa nada más.
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