Calle del Puente de Romero Vargas. Avenida del Ayuntamiento 600

El hospital de S. Roque, situada en la acera Sur de la cuadra, se menciona por primera vez en 1591, cuando sus religiosos se opusieron al que los jesuítas cerrasen la calle entre el hospital y el colegio (véase C. Alatriste). Según Cerón Zapata, tenía el instituto antes el título de Convalecientes y Hospital de Caridad. La Ciudad había dado el sitio; la asistencia del hospital estaba cargo de los hermanos legos de la Orden de la Caridad del Mártir S. Hipólito. Por eso se lo designa aún en 1746 por Hospital de S. Hipólito de la Caridad.

La orden se había fundado en la Ciudad de México por Bernardino Álvarez, que hacia 1569 estableció un pequeño hospital junto a la ermita de S. Hipólito. Después se formó la Hermandad de la Caridad, y a fines del siglo XVI, con el permiso de la Santa Sede, se la convirtió en una orden, que en el siglo XVII tenía hospitales no sólo en Puebla y México, sino también en Veracruz, Jalapa y Perote.

En 1612 se llamó a la C. 6 N.- Sur Calle de los Convalecientes. En 1614 se da al instituto el nombre de Hospital de S. Roque. En 1624 consiguieron los hermanos que el Ayunta- miento eligiera por patrón y abogado contra la peste a su santo titular.

S. Roque nació en Montpellier, Francia meridional, hacia 1295. Se consagró al socorrer a los apestados en la Italia del Norte, e iba él mismo a perecer víctima del contagio en un lugar solitario, cuando le descubrió un perro, cuyo amo le recogió y salvó. De regreso a su país, le tomaron por espía y murió en un calabozo de su ciudad natal hacia 1327.

En el hospital de Puebla se albergaban, durante el siglo XVII, los pobres pasajeros que venían de España, encontrando en el puerto de Veracruz las facilidades para hacer el viaje hasta aquí. (Para el mismo objeto servía en algún tiempo la Casa de la Palma en la calle del mismo nombre.) Pero habiéndose prohibido por orden del rey que pasasen hacia acá los que venían por su arbitrio o la aventura, todo género de polizones y llovidos, como los llamaron, se dedicaron los religiosos a la hospitalidad de dementes. Por haberse arruinado el primitivo templo en 1656, hundiéndose el techo, lo reedificaron en 1662, suministrando los fondos Roque de Pastrana, cuyo padre, don Pablo, según la tradición, había contribuido a la fundación del instituto.

Don Roque es el mismo que costeó la cúpula de la Catedral. Esta se hizo de piedra pómez, traída de S. Juan de los Llanos y cuyos poros están empapados de la mezcla de manera que todo forma un cuerpo macizo. El sepulcro de don Roque, que estaba debajo de la cúpula, tenía un epitafio, quitado en 1772 y que rezaba, en ortografía moderna: “Aquí yace Roque de Pastrana, insigne bienhechor de esta Santa Iglesia. Dio para el cimborrio o cúpula catorce mil pesos, y la iglesia, en señal de agradecimiento, le señaló este sepulcro para él y todos sus descendientes. 1669 años, a 3 de septiembre.”

Tres años después de la muerte de don Roque, en 1672, se dedicó el nuevo templo del hospital. La primera bóveda de la iglesia, dice Veytia (1780), "es de figura irregular, más ancha de un lado quede otro, para igualar la línea de la calle a que sale la puerta, respecto a haber situado el cuerpo de la iglesia al hilo de la calle se cerró, que no estaba en línea recta como las demás de la Ciudad, sino declinándolo algo hacia el Oeste por seguir la situación de la acequia de la agua que va a los molinos, que corrían por ella". En la bóveda siguiente, según el propio historiador, está la "entrada a una pequeña capilla dedicada a S. Antonio de Padua (hoy al Justo Juez), que edificaron los religiosos sobre la misma calle que se cerró, dándole entrada por la (calle) que bajaba de la Plaza, por una (puerta) que dejaron en la misma bocacalle de la cerrada, la que después cerraron enteramente, dando puerta a la capilla por dentro de la misma iglesia." (Véase también C. Puente Ovando.)

El templo de S. Roque en el segundo sitio de 1856. Litografía de Macías.

En el sitio que sufrió Puebla en 1834, cuando el gobernador liberal Cosme Fúrlong se sublevó contra el gobierno de Santa Anna, la iglesia se arruinó, derrumbándose la torre. La nueva torre se estrenó dentro de un año.

Aunque en 1820 los órdenes hospitalarias fueron suprimidas por las Cortes Españolas, quedaron en Puebla los religiosos de S. Roque en posesión de su hospital, lo mismo que los de S. Juan de Dios. El convento, que aún en 1777 se designa con su antiguo nombre Hospital de Convalecientes de S. Roque, se llama S. Roque, Hospital y Casa de Locos en el plano de Medina (1754); Hospital de dementes de S. Roque en 1780 y 1787; Hospital de Hombres dementes en el plano de la Guía de 1852. En 1869, siendo gobernador Romero Vargas, se trasladaron los hombres dementes al ex-convento de Sta. Rosa, quedando las mujeres dementes en S. Roque.

La cuadra se denomina Calle de S. Roque en el padrón de 1832, la Lista de 1850, los planos de Ordóñez (1849), de la Guía (1852) y de Ponce (1856). Una placa ovalada de loza, incrustada en la cúpula de S. Agustín, reza: Calle que baja de S. Roque.

El puente se empezó en 874. Habiéndose interrumpido la construcción debido a una orden dada por el gobernador Romero Vargas, de no entregar a la Ciudad las sumas necesarias, a las que tenía derecho, por la penuria de las cajas del Estado, se acordó, en sesión secreta, gestionar con él la revocación de la orden. El gobernador cedió, y en otra sesión secreta se  acordó poner dos placas en el puente, rezando una: “Puente de Romero Vargas”, y la otra: “El Patriótico Ayuntamiento de 1874 y 1875”; a pesar de que se había objetado que tal honor se debía conferir sólo a los muertos. Se colocaron dos óvalos de Tecali con las inscripciones siguientes; al Sur: “PUENTE DE ROMERO VARGAS — IN- GENIERO CONSTRUCTOR C. EMILIO RODRIGUEZ 30 de Julio de 1875”, al Norte: “EL HONORABLE AYUNTAMIENTO DE 1874 ORDENO LA CONSTRUCCION DE ESTE PUENTE HACIENDOLO POR SU COMISION EL C. REGIDOR MANUEL AZPIROZ.” (Para Azpíros véase C. Costado Coliseo.) El puente se estrenó el 31 de julio de 1875, día de S. Ignacio, por ser el onomástico del gobernador. 

Gobernador Ignacio Romero Vargas. Cuadro del Museo Regional.

Ignacio Romero Vargas nació en Acatzingo (Tepeaca), hacia 1835, hijo de Lic. José Manuel Romero. Se distinguió en defensa de Puebla contra los conservadores a mando de Antonio de Haro y Tamariz, desde el 17 hasta el 22 de enero de 1856, cuando capituló el general Juan B. Traconis. Después militó en las filas liberales a las órdenes de Ignacio de la Llave, y defendió a Matamoros con 180 hombres contra 3.000 del Gral. Plutarco González, logrando escaparse. Fue secretario y presidente del Congreso local. En 1861 fungió como jefe político del distrito de la Ciudad. Tomó parte en la batalla del 5 de mayo de 1862 y en la defensa de Puebla de 1863, resistiendo en el fuerte de Loreto. Hecho prisionero por los imperialistas en Teziutlán, el 9 de enero de 1864, viajó por Europa. Vuelto a su país, fue nombrado gobernador de Puebla el 5 de marzo de 1869 y desempeño este cargo durante 7 años, hasta noviembre de 1876, exceptuando 5 meses en 1872, de marzo a julio, durante la revolución estallada contra la reelección de Benito Juárez, intervalo en que le suplió el Gral. Ignacio R. Alatorre, adversario de Porfirio Díaz. Después de su administración hizo un segundo viaje a Europa, hasta que fue electo senador en el gobierno de Manuel González (1880-1884). Porfirio Díaz le nombro ministro plenipotenciario en Berlín. Se distinguió como poeta, escribiendo la Defensa de Judas y sonetos. Es autor de la Ensaladilla de las Calles de Puebla. Murió en 1895.

Desde que se construyó el puente, la cuadra se titulaba Calle del Puente de S. Roque, nombre que se lee en el plano de 1883 y en los almanaques de Covarrubias (1896) y Mendizábal, así como en el padrón de 1902. La denominación oficial de Calle de Romero Vargas se usa en el plano de Soto (1915) y en el Croquis Azul. Camarillo y Nieto registran ambos nombres.

Por esta calle comenzaron las obras del saneamiento y drenaje moderno de la Ciudad, en 1907. Veytia refiere algo sobre el sistema del siglo XVIII (véase C. Puente 5 de Mayo). Hasta el mencionado año, las calles tenían una sección cóncava, con una atarjea cubierta de lajas en medio. De un informe oficial del año de 1887 se desprende lo siguiente: “Los albañales eran de sección cuadrada, construidos con fondo y dos paredes laterales, formadas de ladrillo sumamente permeables, cubiertos con lajas colocadas de plano, dejando entre sus bordes intersticios descubiertos muy superficiales, y siendo la capa vecina de la tierra vegetal, sin más ventilación que las atarjeas de las casas, cortándose en las bocacalles en ángulo recto y sin ningún sistema de lavado; azolvados por substancias en putrefacción, sin la capacidad necesaria; en tiempo de lluvias, con frecuencia, refluían a los patios por los caños caseros aguas llovedizas mezcladas con dichas substancias; desembocaban en el río de S. Francisco, que atraviesa por en medio de la Ciudad, y muchas calles carecían de ellos."

Trabajo de drenaje en la Calle del Colegio de S. Juan.

Detalle del plano del saneamiento: la manzana comprendida entre 
la Avdas. 4 y 6 Or 1. Las líneas en las calles indican las atarjeas (A.T.); 
los círculos, pozos de visita o de lámpara; las rayitas, coladeras.

Hoy las calles tienen 7 una sección convexa las aguas pluviales se introducen en los albañales. Estos van separadamente en líneas quebradas, de Noroeste al Sudeste, al colector que se halla en el cauce del río de S. Francisco. Por ejemplo, la alcantarilla que empieza en la Av. 18 P. 900, pasa por la C. 9  N. 1600 — Av. 16 P. 700 — C. 7 N. 1400 — Av. 14 P. 500— C. 5 N. 1200 — Av. 12 P. 300  — C. 3 N. 1000  Av. 10 P. 100 — C. 5 de Mayo 800 — Av. 8 Or. 1 C. 2 N. 600 — Av. 6 Or. 200  C. 4 N. 400 — Av. 4 Or. 400 — C. 6 N. 200 — Av. 2 Or. 600, donde desagua en el colector general. En cada encrucijada de calles se aproximan dos alcantarillas sin tocarse, una en la esquina sudoeste y la otra en la contra-esquina Nordeste, o se unen en el mismo pozo. Los albañales que llegan a la C. 4 N. 2000-1200, van unidos al extremo Norte del colector general. Este empieza desde la Av. 12 Or. 800 y desagua en el río de S. Francisco en terrenos del ex-molino del Carmen. Los albañales de los barrios del Alto y de Analco van al colector en el cauce del río de Xonaca, que se une al colector general. 

Los albañales de los barrios Poniente se conducen a un colector que comienza frente a la estación del Ferrocarril Mexicano del Sur, pasa al lado occidental del Paseo Bravo y se convierte, en la Av. 21 Poniente, en una atarjea abierta que desagua en el río de S. Francisco. Véase también C. Cruz Milagro (Sta. Ana).

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