Real de Xanenetla. Calle 4 Norte

Al barrio de Xanenetla le vino su nombre por las canteras de xalnene que hay en la falda del cerro de Loreto. Xalnene es una piedra arenisca de grano grueso, formada de arenas volcánicas aglutinadas, que en su vez previenen en parte de materiales macizos del mismo origen, desagregados por el agua. Sirve para construcciones y especialmente para hornos de cal, porque resiste al fuego. Según Veytia, hay dos variedades, una blanca y otra negra. El mismo autor dice que en Xanenetla llaman xalnene también al barro para ladrillos, lo mismo que a la piedra, y que la voz xalnene, significa ‘barro con arena’ (xalli ‘arena’). Según otros autores, el componente segundo de la palabra es nenetl (‘niño chiquito, muñeco, ídolo’). un cerro Tepenene (tepetl ‘cerro’) hay cerca de Totimehuacán. En el plano de 1883 están marcados “los criaderos de xalnene” en la falda del cerro, al Oriente del barrio. “Las pedreras de xalnene” se mencionan en 1751 y 1788.

La ladrillera situada entre la acera oriental de esta calle y el río y cuyos “barreales” (barriales) están más al Poniente, perteneció a Miguel de Medina en 1708; en el padrón de S. José (1773) se la llama de Mesa, por ser propiedad del capitán Joseph  Joaquín de Mesa (1782); después de la muerte de éste, la adquirió, en 1802, el regidor Sebastián Ochoa de Echagüen, alcalde en 1806, que murió antes de 1835. Ladrillera de Ochoa la titulan en 1850 y en la Guía de 1852, Javier de la Peña (1835) elogia su jardín y sus “dos espaciosos tanques". 

Ladrillera de Xanenetla se lee en el plano de Careaga de 186 y en el Croquis Azul, Ladrillera de Xanenetla o Hernández en el plano de 1883, por haber sido su dueño Juan Hernández (1856). También la denominaban Ladrillera del Puente (1856). En su fachada se lee Ladrillera de la Concepción, nombre que se usa ya en 1913 y fue puesto en honor de doña Concepción B. Mendoza, esposa de Leonardo Cosío, dueño de la finca.

Además de esta ladrillera son muy antiguas las de la Tejía (Cda. Loreto), de S. Antonio (véase Pl. Mártires Tacubaya) y de Osorio (véase Pl. Antuñano). El barrio de Xanenetla, según Veytia, es posterior a las ladrilleras, pues debe su origen a que los dueños de ellas regalaron a unos indios, probablemente sus obreros, terrenos entre el barrio de Texcoco y el Calvario, haciéndoles otras mercedes el Ayuntamiento. De una diferencia respecto de los servicios que los indios del barrio de Xanenetla tuvieran que prestar a la Ciudad, se trata en 1551, y aún por 178 acarreaban las piedras para la construcción del cuartel de S. José, recibiendo en compensación de su trabajo los derrames de la fuente de S. José. Nuevo incremento tomó el arrabal después de la epidemia de tifoidea de 1737, llamada matlazahuatl (matlatl ‘red’, zahuatl ‘erupción’) por la cual se abandonaron los barrios de S. Martín y S. Diego, situados en la falda opuesta del cerro. La iglesia de Xanenetla, dedicada a Sta. Inés de Montepoliciano, se concluyó en 1776, habiéndose retardado, los trabajos durante largo tiempo.

El nombre del barrio se escribe Xalnenetla en 1735, 1751 y 1788; Xanenetla en el padrón de 1773, en 1851 y en los planos posteriores; Sanenetla en 1735 (“pueblo de S.”), 1797 y 1849. La última forma correspondía a la pronunciación corriente, por eso hallamos escrito “Iglesia de San Enetla” en el padrón de 1832, cuyo autor tomó la palabra por nombre del patrón del templo.

El puente al extremo Sur de esta calle se hizo de cadena, como el de S. Francisco (5 de Mayo), en 1720; está marcado en el plano de Medina (1754) y se menciona en el padrón de 1782. En ella hay las siguientes inscripciones; en la banda Poniente: PUENTE DE ZARAGOZA, CONSTRUIDO EN 1903, en la banda Oriente: EDIFICADO CON FONDOS MUNICIPALES Y MATERIALES DEL SR. LEONARDO COSIO. Don Leonardo fue desde 1886 dueño de la ladrillera de Xanenetla, que hoy día pertenece a sus descendientes.

Para los pobres que morían en la hospital de S. Pedro, se estableció un cementerio en el terreno que hoy forma la esquina Noroeste de la ladrillera, en el extremo Norte del lado Oriente de la calle, a iniciativa del Dr. Ignacio Doménech, comisario del hospital. (Fue medio-racionero en 1790, canónigo en 1798 y murió en 1801.) Este Campo Santo del Hospital de S. Pedro y su capilla se bendijeron en 1791. Están figurados muy cuidadosamente en la maqueta del Museo. (En México también se había instalado un camposanto para el entierro de los que morían en el hospital de S. Andrés.) 

Hasta entonces sepultaron únicamente en el interior de las iglesias o en los atrios de ellas, llamados por eso también cementerios, voz que en Puebla como en otras partes tiene las formas dialectales ciminterio y cimenterio. 

El segundo camposanto en Puebla fue el de S. Javier que se instaló para los epidemiados de 1812 y 1813. (Camposanto se llama igualmente al panteón más antiguo en Querétaro, el de Santiago.) Después, en el año 1827, se decretó establecer cementerios en todo el Estado de Puebla, y se prohibió sepultar en las iglesias. Pero no se cumplió con esta ley, a pesar de los graves perjuicios de la antigua práctica para la salubridad pública, hasta que, a partir de 1844, se instalaron los nuevos cementerios del Carmen, de S. Francisco, de S. Antonio, etc. (véase Carmen, Pl.). Se le dió el nombre de panteón. Esta voz griega significa ‘algo sumamente sagrado’. Se le aplicó en Roma a un templo edificado el año de 27 a. de J. C. por Agripa, el yerno de Augusto, para sus termas (baños públicos) y dedicado a Marte, Venus y Julio César. Incendiado por un rayo el año 110, levantó el emperador romano Adriano (117-138), por los años de 115-25, el nuevo Panteón, cuya ruina restaurada es el monumento más conocido de los que atestiguan la influencia oriental, en la arquitectura romana. El propio emperador construyó un templo del mismo nombre en Atenas. El Panteón de Roma después se convirtió en una iglesia cristiana, en la que se enterraron italianos conocidos, entre ellos Rafael, el célebre artista (1527). Por eso se llamó panteón en España a varios templos en que se sepultaron una serie de monarcas. Cerón Zapata (1714) todavía no emplea la palabra, Bermúdez de Castro (1746), en su estilo ampuloso, designa con ella el edificio de la Catedral y la iglesia de la Santísima, a la que se trasladaron los restos del obispo Osorio. Veytia (1780), que se apropió los términos modernos durante su estancia en Europa, llama Panteón al tabernáculo de la Catedral, el monumento sepulcral de los obispos. El actual panteón del Ciprés es circular como el templo romano. El Panteón de París, en que se conservan las cenizas de los hombres ilustres de Francia, recibió su nombre después de la Revolución de 1789. En el siglo XIX se dió en México y otros países la misma denominación a los cementerios públicos. En Puebla se usó la voz panteón en este sentido por primera vez en 1838, cuando se decretó el establecimiento de panteones, como en 1827 el de cementerios. 

El camposanto de Xanenetla se clausuró en 1880, al estrenarse el Panteón Municipal. En 1893 el Sr. Cosío compró el terreno con la capilla, y lo incorporó a su ladrillera.

Esta cuadra que sube del puente al barrio, se llama Calle del Campo-Santo desde el padrón de 1832 hasta el plano de 1908, por ej. en 1898. El mismo nombre se daba al callejón que formaba el lindero Norte del cementerio (1874). Puente de Xanenetla se lee en el plano de Soto (1915). Calle del Puente de Xanenetla escriben en 1852 1877. Real de Xanenetla dicen Camarillo y Nieto, aunque antes se llamaba así a la cuadra siguiente (véase C. Hostiero). En el Croquis Azul falta una denominación.





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