Plazuela de San Francisco. Calle 6 y 8 Norte 800

Cerón Zapata (1714) relata que muchos llamaban a la plazuela junto al convento de S. Francisco la Plazuela de Peña, porque el herrador Florián Peña había tenido allá su casa, banco y herrería, en un pedazo de un solar que le había concedido del suyo el poblador Diego Tello. Ese banco figura en las relaciones de una inundación ocurrida el 15 de octubre de 1637, la que describe Cerón Zapata de la manera siguiente: El río "sobrepujando sus raudales y crecidas olas el puente de S. Francisco, pasó al convento y sus altos, quebrando las represas hechas de cal y canto, invadiendo tan impetuoso, que por la plazuela con sobrada furia derrocó tres casas de vecinos, con mucha pérdida de sus caudales y hacienda, levantando un banco de herrador, que cuatro yuntas de bueyes no lo habían de mover con la facilidad que se movió, llevándolo trecho hasta topar de canto en una puerta, estando superior al plan del río como 14 varas (12 ms.) de altura". 

Vista de la Plazuela de S. Francisco en un día de lluvias. Notable por la fachada del Coliseo; en primer término un cargador que lleva una señora por el agua; en el fondo de la calle, el templo de S. Roque Cuadro de Julián Ordóñez, hoy en España.

La familia Peña estaba en posesión de su finca hasta principios del siglo XIX. En 1587 Juan de la Peña tenía casas frente de la puente de S. Francisco; en 1697, un homónimo suyo, que murió antes de 1728; Pedro de la Peña, antes de 1749; su hija Francisca Mónica de la Peña poseía aún en 1805 dos casas en la Plazuela de S. Francisco que hacían “frente con el costado del Coliseo”

El nombre Plazuela de Peña se usa hasta fines del siglo XVIII: en 1689, 1693, (“Calle que va del hospital de S. Roque a la Plazuela que llaman de Peña”), 1701, 1722, 1728, 1773 y 1780.

Beato Sebastián de Aparicio.

Sin embargo, el nombre más corriente fue siempre Plazuela de S. Francisco. En los tres primeros Libros de los Censos (1584-1601) la titulan Tianguillo de S. Francisco, probablemente porque ya entonces servía de mercado de cabalgaduras, como en tiempos de Cerón Zapata (1714) y Veytia (1780). El primero de los citados historiadores dice que últimamente había mercado allá todos los días de la semana. En 1736 escriben "Plazuela de Peña, que vulgarmente llaman de S. Francisco", y Plazuela de S. Francisco se usa a menudo en el siglo XVIII y exclusivamente en los siglos XIX y XX. El jardín delante del Coliseo se titula de la Fraternidad desde 1885.

Hasta que se construyó el Coliseo (1760), abarcaba la Plazuela de S. Francisco el sitio de las tres manzanas entre las Avda. 6 y 12 Or. 600, pues varias veces no se distinguía la parte Norte especial. La acera Oriente de la C. 8 N. 800 se llama Calle del Puente de S. Francisco en las Ordenanzas de Flon (1796), tal vez por un error.

Antiguamente comunicaba la Plazuela hacia el Oriente con la Av. 8 Or. 1200 (Avellanas), hasta que el obispo Diego Romano (1578-1606) levantó en la bocacalle una casa, que está relacionada con la siguiente tradición. Un día de Corpus, el hermano lego Sebastián de Aparicio atravesaba con sus carretas cargadas de leña por esa plazuela para regresar a su convento de S. Francisco. El obispo le vió desde su balcón; enojado, mandó llamarle y le reprendió, pero viendo su humildad, le preguntó si necesitaba algo. Sebastián contestó señalando su bota de vino que llevaba pendiente de una cuerda: "Sí, que me socorráis esta pobretilla." Llenáronsela, y le dijo el obispo que si en adelante algo necesitase, que ocurriese a su mayordomo. (Sebastián fue beatificado por Pío VI (1775-99), hacía 1790, pero beato ya le llama Veytia en 1780; véase C. Destierro.) 

Cadáver del Beato Sebastián en la iglesia de S. Francisco.

En tiempos de Veytia, dicha casa era de trato de curtiduría, y perteneció hasta poco antes de 1780 a Luis Montforte. Tal vez es la misma que después se llamó de Pizarro, en la Plazuela del Factor. En su fachada estaba colocada en un nicho una imagen de S. Francisco de Asís, resguardaba por fuera con una reja de hierro; también el balcón de hierro era de particular hechura. Sin embargo, el mismo Veytia tiene sus dudas de si la casa data de aquella época, y no alega ningunos documentos que corroboren la hipótesis de que perteneciera al obispo.

El baño en la casa núm. 12 existe por lo menos desde 1840.

La fuente de la plazuela que está marcada en los planos de las Ordenanzas de Flon (1796) y de Santa María (1807), se puso en 1773. El alcalde de este año, José Francisco Rabanillo, previo permiso del "venerable difinitorio" del convento de S. Francisco (1772), cuyo síndico fue, y por acuerdo del Cabildo, quitó la fuente del patio cerrado del convento y la puso en la Plazuela de S. Francisco, para conducir el agua a su casa, situada en la esquina de la plazuela, cuadra 800, a la acera Norte de la Av. 8 Or. 400 (Alguacil Mayor). Esa casa, para la que en 1747 se concedió a Juan Antonio Ravanillo y Sanabria una merced de agua, bajo la condición de poner una fuente en la plazuela, estaba aún en el siglo XIX (1828 y 1856) en poder de las hermanas Ravanillo. La cañería pasaba por el puente de S. Francisco.

En 1878 aquella fuente se substituyó por la llamada de S. Miguel, que hasta 1873 estuvo en el Zócalo. "Luce complicados festones, dice Palacios, alegorías, y figuras de piedra, concebidos conforme al gusto Churriguera." (José Churriguera, escultor y arquitecto, natural de Salamanca, introdujo en España el estilo rebuscado y recargado al que se dio el nombre de churrigueresco. Murió en 1725.) La historia de la fuente de S. Miguel se desprende de sus dos inscripciones; la antigua reza: "SE ACO(acabó) A 23 DE JUNIO DE 1777 AÑOS LOS SEÑs (señores) OVREROS Dn. ANmo (Anselmo) MARTS (Martinez) DN FNCISco (Francisco) RAVIYO (Rabanillo)"; y la moderna: " ESTABA EN LA PLAZA DE ARMAS Y EL AYUNTAMIENTO LA TRALADO EL 2 DE ABRIL DE 1878." Rabanillo, regidor durante varios años, fue obrero mayor en 1777, y más tarde obtuvo el grado de capitán y el cargo de Depositario General del Cabildo. Hasta 1782 poseyó el molino de S. Francisco. (Véase también C. Huertas.) Es, pues, una curiosa casualidad que la fuente que se construyó bajo su inspección para el Zócalo y en que consta su nombre, se halle hoy casi delante de la que fue su casa.

Anselmo Martínez de la Carrera fue obrero mayor en 1776. A su solicitud se concedió así a él como el obrero mayor de 1775, el regidor Mariano Enciso Tejada, una merced de agua "en remuneración del trabajo y solicitud con que se habían dedicado al cumplimiento de sus oficios". El arquitecto que construyó la fuente fue el maestro mayor Juan Antonio de Santa María.


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