Calle de San Jerónimo. Avenida 7 Oriente 200

Respecto de la fundación del convento de S. Jerónimo dice Ríos Arce (1910) que en 1586 el clérigo y presbítero Hernando Jerónimo de Santander compró unas casas para regalarlas después al Ayuntamiento, en las que se fundo un colegio municipal, dotando con una renta ese instituto que tomó el nombre de S. Jerónimo en conmemoración de su fundador. Don Hernando era probablemente un pariente del fundador del convento de Sta. Bárbara (véase PL. Mártires de Tacubaya). La ‘Cartilla Vieja’ relaciona la misma noticia con el colegio jesuita de S. Jerónimo en la Calle del Carolino, al que el sacerdote hizo una dotación en el mismo año. Según Carrión, se refiere al convento una bula de la Santa Sede de 1597, que da a la Ciudad el permiso de erigir un colegio de niñas vírgenes nobles. Veytia (1780) admite “que no ha podido adquirir las noticias puntuales del tiempo y fundación del convento”, pero cree que es anterior a 1593 y reproduce la relación de Cerón Zapata (1714), según la cual el fundador era el capitán Juan García Barranco, probablemente idéntico con el alférez mayor del mismo nombre que fue alcalde en 1613 y 1617, quien solicitaba con el mayor empeño que entrasen en el colegio de Jesús María las hijas de caballeros y personas más ilustres de la Ciudad, viendo que algunas se inclinaban al estado religioso, hizo la fundación del convento. (Barranco vivía en la actual C. del 16 de Sepbre., véase Introd. Pág. XX.) en la parte Poniente del templo de S. Jerónimo existen dos efigies con inscripciones; una reza: “NTRO. FUNDADOR EL Sor. Dn. JUAN GARCIA BARRANCO. SUS VIRTUDES RECUERDAN SU NOMBRE.”; la otra: “NUESTRO BIENHECHOR EL SR. Dn. JOSE CARMONA Y TAMARIZ. SUS BENEFICIOS HACEN GRATA SU MEMORIA.”

El doctor José Carmona y Tamariz fue medio-racionero en 1655, racionero en 1667 y murió en 1677. El convento le debe probablemente la posesión del molino del Agua Azul (véanse C. Molinos, L. Haro y Caja de Agua).

El colegio de Jesús María estaba la misma manzana, con la entrada por la calle que lleva su nombre, y aunque monjas y colegiales estaban después separadas, siempre seguían bajo la dirección de una de las religiosas. Estas, a pesar de la advocación de su convento, no observaban la regla de S. Jerónimo, distinguiéndose también por su hábito, que era blanco con escapulario y manto encarnado. Este particular parece corroborar que el título no tiene ninguna relación con el carácter del monasterio, sino que se debe al nombre del fundador (véase C. S. Luis).

Emblemas sobre la puerta principal (al Poniente) de S. Jerónimo: una 
calavera sobre un pedestal; un árbol sin hojas cuyas ramas se han recortado; 
una cruz amarrada en una de las ramas con una disciplina colgante.

Según un plano existente en la escuela oficial Lafragua que hoy ocupa parte el antiguo convento, en la C. 2 S. 500 (L. Vicario), éste abarcaba toda la mitad meridional de su manzana. Donde subsisten sus interesantes ruinas que tienen acceso por esta Av. 7 Or. 200. La única casa de la Calle de Jesús María servía para el capellán. En la acera Norte de la manzana, Calle del Deán, había 7 casas, 5 de las cuales, núms. 3-11, eran propiedad del convento; en la núm. 11 vivía el sacristán, la núm. 5 “se metió al Noviciado”. Pero no pertenecía a las religiosas la casa núm. 13 de dicha cuadra ni las núms. 2 y 4 de la C. 2 S. 500 (L. Vicario), cuadra donde estaba la entrada al monasterio.

La iglesia se dedicó en 1635.

La cuadra llama Calle de S. Jerónimo en las Ordenanzas de Flon (1796), en plano de la Guía de 1852 y todos los posteriores; Calle de la Iglesia de S. Jerónimo en el padrón de 1832, para diferenciarla de la Calle de la Reja de S. Jerónimo (L. Vicario) y de la calle de S. Jerónimo, la cuadra 700 (Plaza de Toros).

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