En el plano de Medina (1754) se ve que entonces estaba en la mitad de la acera Oriente de esta cuadra el Coliseo (teatro), un jacalón con techado de dos aguas. El teatro anterior se había incendiado el 6 de febrero de 1735. La licencia para construir uno nuevo se dió, en 1743, a Francisco Javier de Salazar, quien se obligó a erigir “un coliseo en toda forma, a imitación del de la corte de México, poner un cuarto con 6 varas de hueco para el Cabildo, pagar el arrendamiento del corral en que se fabricase, dar $150 cada año al hospital de S. Roque o al que (la Ciudad) determinare, y entregar por propios a la Ciudad el Coliseo, armado en dicha forma, al plazo de 10 años”. Es curioso que los datos relativos al teatro coetáneo de la Capital puedan aplicarse casi literalmente al establecimiento poblano; pues aquél se edificó en 1725, después del incendio del anterior, “en un terreno de la propiedad del Hospital Real, situado entre el Callejón del Espíritu Santo y la entonces Calle de la Acequia, hoy llamada del Coliseo Viejo”. El citado hospital estaba a cargo de los religiosos hipólitos, a los que pertenecía el hospital de S. Roque en Puebla, pero el terreno en que se construyó el nuevo Coliseo de nuestra Ciudad, era “propiedad ajena, de que se pagaban réditos al convento de Sta. Mónica”. El referido cuarto del Cabildo dió motivo a una queja que en 1748 presentó el coronel Miguel Román de Castilla y Lugo ante el Ayuntamiento; pues aquel contrato se había celebrado durante su período como alcalde mayor (1742-45), y cuando regresó a Puebla, el subcesionario del teatro le rehusó la entrada al cuarto del Cabildo. Se comprende el poco respeto de que gozaba, si nos acordamos que durante su administración había exasperado a la población de manera que la gente le lapidó en la Plaza y que fue relevado de su cargo. Después de 1754 “se interrumpió la diversión pública de las comedias a que son propicios y muy propensos en esta Ciudad, a causa de la amenazada ruina del antiguo coliseo que era de podridas maderas”.
Así escribió el gobernador militar y político, Pedro Montesinos de Lara, al virrey tres semanas antes que se estrenara el nuevo Coliseo en la Plazuela de S. Francisco, lo que se verificó el 25 de mayo de 1760.
La Casa del Coliseo Viejo se cita como ubicada en la calle del mismo nombre aún en 1822. Es la casa grande, núm. 8, hoy 4. En 1832 perteneció al convento de la Concepción, lo mismo que la casa contigua, núm. 10, hoy 2, que forma esquina con la Av. Ayuntamiento 600 y en 1822 se tituló de S. Antonio. Las 3 casas siguientes en la Av. Ayuntamiento, núms. 12-16 se llamarón de S. Cristóbal, de Dolores y de S. Miguel. Así dichas casas como todas las demás de esta Calle de S. Roque eran propiedad de conventos (1832).
En la referida casa antes núm. 10— se nota que la numeración corría en el sentido inverso — existió un mesón, llamado por 1861-85 de S. Francisco Jerónimo, en que enfermó el primer español que recibió auxilio de la Sociedad Española de beneficencia (1861). La misma advocación tenía una de las tres Juntas de beneficencia, llamadas Asociaciones de S. Vicente de Paúl, que existían en esta Ciudad hacia 1852, pues una se titulaba la Conferencia de S. Francisco Jerónimo. El santo italiano de este nombre fue un jesuíta que vivió en Nápoles (1644-1716).
Después, el mesón se tituló del Progreso (1891), y al decir de los vecinos, de Sta. Lucía.
Gran parte de la acera Poniente estaba ocupada por los chiqueros de la tocinería situada en la esquina de la Calle de la Bóveda de la Compañía (véase C. J. Bonilla).
La cuadra se llama Calle del Coliseo Viejo en las Ordenanzas de Flon (1796), en 1822, 1856, 1857 y 1883; Calle de S. Roque en 1790, 1856, 1864, en los planos de Ordoñez (1849), de Ponce (1856), Careaga (1856-83), Soto (1915), el Croquis Azul y Nieto. La Guía de 1852 dice Callejón de S. Roque, reservando el nombre de Calle de S. Roque para la C. 6 N. 200 (Parián), un residuo de la antigua práctica de designar toda la línea de la C. 6 Norte por Calle de S. Roque. En el padrón de 1832, así como en 1866, se usan las dos denominaciones de "Calle del Coliseo Viejo o S. Roque". El nombre de Calle del Coliseo de S. Roque se emplea en el Registro Público desde 1883, en Covarrubias (1896), en el padrón de a1902 y en Camarillo. Nieto lo da equivocadamente a la C. 8 N. 600 (Costado Coliseo).
Para el molino de Mellado véase C. Zapateros.
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