Calle de los Tornos. Calle 8 Norte 400

En el siglo XVII existieron al Oriente de esta cuadra, entre la acequia y el río, los Rastros del Carnero, como se colige de las noticias siguientes: “Calle (Av. 4 Oriente) que va de Sto. Domingo al río de S. Francisco y Rastros del Carnero” (1692); “Cerrada de Sto. Domingo (Av. 6 Oriente), que va para los Rastros del Carnero” (1680 y 1759); y “Calle que baja de la iglesia de S. Cristóbal para los rastros antiguos de la carne” (1770 y 1787). En 1710, una casa situada en la Plazuela de Peña, frente de la esquina de las Calles de S. Roque (C. 6 Norte) y Sto. Domingo (Av. 4 Oriente), linda “por el centro y corrales con los rastros del carnero”. Tal vez se establecieron estos rastros en 1621, cuando destinaron “dos cuadras de tierra para los mataderos”, en substitución del rastro del carnero que antes de 1599 estaba en las Calles de la Calavera y de la Libertad (Obligación). Cerón Zapata (1714) nos da la descripción siguiente: “Y por la atarjea que tiene hecha al río, para el beneficio de molinos, con suma curiosidad y limpieza se le abrió compuerta a una zanja que pasa por en medio de la fábrica de 18 sitios de rastros para atajar el carnero, que arrendaba la Ciudad por sus propios; y aunque está fabrica fuera del lindero del río, le daba tanto aseo el paso de esta agua, que no causaba fastidio alguno, aunque estuviera más vecino. Pero ya con el tiempo ha descaecido mucho su fábrica, habiendo dejado caer sus techos, se halla hoy (1714) por suelos, quedando solamente la memoria y nombre de: Aquí fue rastro.” Aún Bermúdez de Castro (1746) sabe que estos “18 rastros” existían “en un tiempo” y “que los arrendaban lo señores capitulares (el Ayuntamiento) a los obligados del abasto del carnero”. En el plano de Medina (1754) ya no se ve ningún  vestigio de construcciones en este sitio, al paso que las manzanas al Norte y Sur están pobladas. En los Libros de los Censos se menciona estos rastros con frecuencia, en 1697, 1703, 1750, 1759, 1775, 1778, y aún en 1799 se escribe: Calle de Raboso, que viene del Rastro del Matadero al convento de Sto. Domingo”. Pero podría ser que el último caso se tratara del rastro que en la propia época se había establecido en la misma Calle de Raboso (véase C. Rastro). 

Respecto de los dos nombres náhuatl que tenía la Ciudad en sus principios  (véase pág. 372), agrego que, según Motolinía (1541), Cuetlaxcoapan, ‘agua de culebras de cuero’, se decía a la Ciudad propiamente dicha. La orilla derecha del río de S. Francisco, porque ahí había manantiales de agua sulfurosa (los ojos del molino de S. Antonio, de S. Juaniquito, S. Pablo y Santiago), el agua “que cría culebras, no es buena”. Huitzilapan, ‘agua de chupamirtos’, se llamaba al sitio del Alto, donde brotaban las fuentes de agua dulce (Almoloya y Estanque de los Pescaditos).

En las Ordenanzas de Flon (1796) las Avdas. 4 y 6 Oriente van hasta el río e incluyen una muy pequeña manzana, y esta cuadra 400 figura como Calle de Guzmán, lo propio que en la maqueta más antigua, y en 1817 se escribe que una casa de la “Calle de Guzmán que es ente la Plazuela de S. Francisco y el Parián”, linda por la espalda con la ribera del río y pulquería de la Madre, por el Poniente, “que es el frente de dicha casa, calle en medio, con el costado de la que nombra del Rincón (en la acera Oriente de la C. J. Manso; véase C. Parián II), por el Norte con un pedazo de sitio eriazo perteneciente a la Ciudad (Plazuela del factor)”. El nombre vino a la cuadra por la casa que en 1773 poseía Ana de Cañas, mujer de José Guzmán, en el mismo sitio que acabamos de describir, “en la esquina de la Calle Cerrada de Sto. Domingo y la Plazuela de S. Francisco”. Otra denominación de la cuadra fue Calle de Ortiz, como se desprende del pasaje siguiente (1822): “Calle que baja de la de Raboso al río. La casa mira al Sur, da vuelta a la Calle de Ortiz que va de la del Costado del Coliseo al Parián, y linda por el Oriente con la ribera del río.” Al parecer trátase de la casa sita en la esquina de esta C. 8 N. 200 a la Av. 4 Or. 800.

En 1800 se discutió el proyecto de establecer un mercado en este sitio. El arquitecto Incháurrigui, el mismo que construyó el Parián, hizo el plano de “la plaza para el tianguis”, que se conserva y en que el lindero Poniente se designa por “espalda del temazcal de Rincón”. El puesto de la pulquería de la Madre había de quitarse. Pero el proyecto no se realizó, y una noticia del año de 1802 dice que la Ciudad hizo donación “de un sitio tras del baño del Rincón para proporcionar el mayor número de fábricas, que en aquel lugar se advierten ya labradas”.

En 1827 hablan de la posibilidad de designar “la plazueleta, que hay en las inmediaciones del Parián por su lado Oriente, al comercio de prendas de ropa usada”. Esta vez, el proyecto se verificó. En el padrón de 1832 la cuadra se denomina el Parián de los Tornos, y en el padrón de 1835 escriben que “el Parián de los Tornos son 18 cajones que ha mandado fabricar nuevamente el Exmo. Ayuntamiento, cerrando con esta fábrica la bajada al río de S. Francisco (en la Av. 6 Oriente) y pulquería que llaman de la Madre”. Estos 18 cajones, núms. 28-45, son las piezas que, marcadas aún hoy con los mismos números, se hallan en la rinconada de la Plazuela del factor. En la acera Poniente, el padrón cita otros 27 cajones, que también subsisten con su numeración antigua, y llaman la atención por sus pintorescos tejadillos, habiéndose cumplido en ellos la profecía de los baratilleros, respecto al primer Parián, de que “había de quedar desierto con el tiempo".

El cajón núm. 1, junto a la esquina de la Av. 4 Or. 600, en 1835 servía "a la guardia de vivac". Este vivac (guardia), mencionado también en 1837 y en la Lista de 1850 como situado frente a la esquina de la Av. 4 Or. 800, entonces era indispensable, como se desprende de la solicitud que en 1804 los baratilleros dirigieron al intendente Flon contra el establecimiento del primer Parián: "... la proximidad del río de S. Francisco, distante una cabecera, en el que pueden ocultarse malhechores, lo mismo que en los terrenos de sus orillas, careciéndose allí de los elementos que para la seguridad pública hay en la Plaza (Zócalo), es decir, la guardia de Palacio." Parece que esta sugestión no quedó inadvertida, pues ya en 1805 se designa la ubicación de una casa de la parroquia del Sagrario por "frente al vivaque".

Parián de los Tornos. En la pared de la antigua casa de Puig restos de un corredor antes abierto.

Para distinguir este nuevo Parián del antiguo, situado más al Sur, se decía también Parián Chico. En 1854, por ej., se habla de la “Isleta del Parián Chico”, y una Calle del Parean Chico, probablemente esta C. 8 N. 400, aparece en el directorio de la Guía de 1852. En el plano de la Guía y en el presupuesto de 1855 llaman al nuevo Parián: Baratillo, al otro: Parián. 

El nombre de Parián de los Tornos parece referirse a los tornos de hilar que, durante los siglos pasados, hacían un papel importante en la industria de esta Ciudad. En 1746 escribe Villasánchez: “El Algodón… viene de la costa Sur y jurisdicciones de Teutila, Cozamalhuapam, Tixtla y otras, sirve al comercio en greña (natural, no trabajado), a los encomenderos que lo reciben, a los muchos tenderos que lo menudean, y de aquí pasa a las manos de la gente más miserable. Es la última apelación de la pobreza el hilado de algodón; es el mezquino socorredor, especialmente de pobres doncellas y viudas que, puestas de sol a sol a la rueda de un torno, que es el de su corta fortuna, en aquel diuturno trabajo logran escasamente el estipendio, más para enfermar que para matar el hambre; es el signo evidente, es la demostración palpable de la mucha pobreza que hay en la Puebla. No se pasa por calle alguna donde no se oiga el repique general de los bastones y cañas con que azotan el algodón. De estas miserables manos pasa a las de los tejedores….” Los tornos en esta cuadra estaban posiblemente en relación con la fábrica de tejidos de lana, que poseía Francisco Puig en la acera Poniente al mismo tiempo que se estableció el nuevo Parián.

La cuadra se denomina Calle de los Tornos en 1869, en los planos de Careaga (1856-1883), de Soto (1915), el Croquis Azul, Nieto y Camarillo. También llevaba el nombre de Calle del Factor, al igual que la plazuela situada al Norte de ella. En 1854, por ej., escriben que el Parián (grande) linda al Oriente con la Calle de la Acequia (C. 8 N. 200), "siguiendo a la del Factor"; en el mismo año: "Calle de la Pulquería de la Madre, da vuelta al Factor"; en 1856: "Calle al Factor"; en 1860: "Calle o Plazuela al Factor"; en 1871: "Calle de los Tornos o Factor". En los planos de Ponce (1856) y de 1908 el sitio está marcado sólo como Factor. "El Baratillo o Factor" dicen en la Lista 1850. 

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