Calle de Mariano Arista. Avenida 4 Poniente 100

En la esquina de la actual Calle del 5 de Mayo 400 estaba antes el atrio del convento de Sto. Domingo, que daba acceso a la puerta del costado del templo principal, así como a dos capillas, la de la Tercera Orden y la de los Mixtecos, que hoy tienen su entrada por un estrecho callejón que rodea el pequeño mercado, establecido en el antiguo atrio, y da vuelta hasta la mencionada puerta del costado del templo grande, la cual se encuentra hoy tapiada.

La Capilla de los Terceros, inmediata a la calle, está orientada de Oriente a Poniente. En tiempos de Cerón Zapata (1714) la llamaban la Capilla de los Morenos, pues se construyó con los donativos de los “negros, mulatos y demás gente parda”, y estaba dedicada a la Piedad de Nuestra Señora. En la época de Veytia (1780) y en adelante se sirvió de ella la Tercera Orden de Sto. Domingo. En el siglo XIX (1860) parece dedicada a Sto. Tomás de Aquino; en 1864 se la designa por la Capilla de la Santa Escuela.

La otra capilla, orientada de Sur a Norte, se denomina de los Mixtecos, pues según la tradición, la edificaron los naturales de la Mixteca, región en la cual los dominicos tenían muchas doctrinas y donde el nombre de Tepexi de la Seda y los morales que aún hoy allá subsisten, testifican qué factor importante en el desarrollo económico de aquella comarca fueron esos frailes que introdujeron la sericicultura. Esta floreció hasta que, en 1769, el gobierno español ordenó que se derribaran en la Nueva España todas las moreras y árboles parecidos, habiéndose prohibido ya antes la cultura de la vid y del olivo.

Los indígenas de aquellas serranías siempre encontraban en el convento de Sto. Domingo de Puebla a religiosos que conocían suficientemente su idioma y por lo tanto podían administrarles los sacramentos, principalmente el de la confesión que era el más usual. Según Cerón Zapata, la capilla era obra de su contemporáneo, el provincial de la orden, Fray Juan de Malpartida, lo que corrobora Veytia, citando una inscripción en el retrato de ese religioso, que hace constar que él edificó la capilla en 1696. (Según Carrión, fue fundada en 1620-22). Está dedicada a Nuestra Sra. del Rosario, pero es distinta de la otra del mismo nombre que, situada al Poniente de ella e inaugurada en 1690, hace parte de la iglesia principal.
La devoción del Smo. Rosario la fundó, por mandato de la Virgen, Sto. Domingo de Guzmán, fundador de la Orden Dominicana (1170-1221): es por eso que casi en la mayor parte de los conventos de esa orden hay una capilla dedicada a la Virgen del Rosario. También en el otro convento de los dominicos en Puebla, el de S. Pablo, había una capilla del Rosario.

La parte occidental de la acera Norte de esta calle colindaba con la cerca del monasterio (1699), por eso la cuadra se nombraba algunas veces Calle de la Cerca de Sto. Domingo, por ej: “Calle de Cerca de Sto. Domingo que sube de la del Real Estanco de Tabaco para la del convento de Belem” (1794), aunque en general así era la denominación de la C. 5 N. 400 600.
En la pared había un nicho con una estampa, lo que se desprende del nombre que lleva esta cuadra en 1828: “Calle de la Estampa o costado de la Iglesia de Sto. Domingo”; y en 1823 se enumeran como linderos de la manzana del convento las Calles de la Cruz de Piedra, de la Cerca y de la Estampa.

A fines del siglo XVII se hallaba en la acera Sur el teatro poblano: “Calle que va del convento de Sto. Domingo y Casa de Comedias al Hospital de Convalecientes (Belén)” (1687); “casas frente de la cerca del convento de Sto. Domingo, en la calle que va al Hospital de Ntra. Sra. de Bethelem y barrio de S. Pablo, linde con el Coliseo de esta Ciudad; pertenecen al regidor Domingo de la Hedesa” (1699). En otra inscripción del mismo Libro de los Censos se dice: “---linda con la casa del corral de comedias”. Probablemente se designa esta cuadra por “la Calle que llaman de la Comedia”, donde estaban l casas del mayorazgo de Juan Antonio Bustamante, en 1688. Calle del Coliseo dicen a la cuadra e el padrón de 1720, y Calle del Corral de Comedias en 1728. Quizá fue éste el teatro que se incendió en 1735.

El mencionado regidor Domingo de la Hedesa y Verástegui, pariente de doña Clara del mismo apellido, la que casó con Nicolás Victoria Salazar, hermano del deán Diego Victoria (1702-3), entró como fraile en el convento de Sto. Domingo y dotó una espléndida procesión.

En 1786 estaba en la cerca Sur de la Calle del costado de la Iglesia de Sto. Domingo el horno del vidrio que en 1814 ya no existió: “un sitio, haciendo frente con la puerta del costado de la iglesia de Sto. Domingo, donde estuvo un horno de hacer vidrio, perteneciente a Juan Pardo”. Hasta en 1829 la finca se conoce por “la casa del horno del vidrio”, después tomó el número 5.

La cuadra lleva el nombre de Calle del Costado de Sto. Domingo en 1786, y desde las Ordenanzas de Flon (1796) en todos los padrones y planos hasta el plano de Careaga en 1863. La forma completa: Calle del Costado de la Iglesia de Sto. Domingo se usa en 1864. El 12 de agosto de 1880, el Cabildo discutió el ocurso de varios vecinos de esta calle que pidieron que se le pusiera el nombre de Arista, lo cual fue aprobado el 23 de septiembre de 1881. Como Calle de Mariano Arista ya figura en el plano de 1883.
Mariano Arista nació en S. Luis Potosí el año de 1802. En 1817 sentó plaza de cadete en el regimiento provisional de Puebla, en 1821 se presentó al Gral. Iturbide y en los decenios siguientes subió en el escalafón hasta general de brigada. En 1833, uniéndose con el Gral. Gabriel Durán, trató de persuadir u obligar al presidente Santa Anna a que se pusiera del lado de los conservadores y revocara las leyes anticlericales del vicepresidente Gómez Farías. No logrado su objeto, asedió a Puebla, defendida por el gobernador Patricio Furlong, sin poder tomarla. Vencido por las tropas de Santa Anna, fue desterrado de la República por algunos años. Después revistió puestos elevados en la administración, adhiriéndose al partido moderado, salió electo presidente de la República en enero de 1851, como sucesor del presidente José Joaquín Herrera (1848-51), se esforzó en introducir la moralidad en el ramo de hacienda, pero tuvo que retirarse en los primeros días de 1853. La dictadura de Santa Anna le obligó a salir de la República en marzo del mismo año, y murió en Lisboa en 1854 o 1855. Sus restos llegaron a la Ciudad de México el 5 de octubre de 1881, y el 8 fue la inhumación solemne. En su edición del mismo día escribió El Siglo XIX (México) : “En honor del general Arista … se prepara en Puebla una gran fiesta. La calle en que vivió el ilustre general, llevará su nombre.”